Sendero Tolteca de Desarrollo Humano

BENEFICIOS

BENEFICIOS QUE APORTA EL PROGRAMA DE DESARROLLO HUMANO “SENDERO TOLTECA”

¿Qué beneficios aporta a quienes lo toman (personas e instituciones)?

Los beneficios del programa “Sendero Tolteca” no son un fin buscado de antemano, sino la consecuencia y resultado de un arduo trabajo del participante sobre si mismo. Esperamos trascender la mentalidad inmediatista que busca obtener beneficios “con el menor esfuerzo posible”. Por lo que respecta al desarrollo humano, no hay nadie más que pueda realizar nuestro propio trabajo y que pueda beneficiarse de éste.

I.- Proceso de autoconocimiento y revaloración del autoconcepto y autoestima del participante.

Al integrarse en el programa de desarrollo humano del “Sendero Tolteca”, el participante inicia un proceso de conocimiento de sus capacidades actuales y latentes que le permitirán revalorar el concepto que tiene de sí mismo desde la perspectiva de alguien que se demuestra lo que es capaz de hacer, y que ha vivido una serie de retos que en situaciones normales no los hubiera concebido como posibles de realizar. Al descubrirse como una persona que se auto limita, también se da cuenta que está en sí mismo el trascender su condición actual. La autoestima se desarrolla e incrementa al ganar confianza y la persona está ya dispuesta a sumir la responsabilidad de su desarrollo como persona plena.

II.- Proceso de crecimiento personal y desarrollo integral de su poder personal.

Cuando hablamos del desarrollo del poder personal, nos referimos a la capacidad que tenemos todos para hacer cualquier actividad que deseemos. Somos responsables de cómo, cuando y para qué utilizamos nuestra energía. Cada uno de nosotros trae de nacimiento la capacidad para desarrollar y concientizar esa energía. Lo que buscamos deliberadamente es exponenciar la capacidad de tomar las riendas de nuestra propia vida. Las capacidades mínimas que pretendemos desarrollar son: conciencia corporal, conciencia emocional, cultivo de la vitalidad, desarrollo intelectual y conciencia trascendente.

III.- Adquisición de un nuevo punto de vista del hombre y del que hacer humano.

El acercamiento a algunos de los aspectos culturales del México Antiguo permite contar con un punto de vista distinto sobre el hombre y su misión en la vida, para con ello, romper la inercia conceptual que sobre nosotros mismos tenemos. Esta actividad tiene la función de ser un proyector mediante el cual nos ayudamos a conocernos por comparación.

IV.- Aceptación del cambio como una oportunidad y no como amenaza.

En las sociedades del Antiguo Anahuac el cambio era asumido como una ley natural, con personalidad divina y con la cual había que convivir diariamente. Cada uno de los días era distinto del otro por su cualidad energética, derivada del período al que pertenecía, por lo mismo, la actitud con la que había que afrontar el día a día era distinta, dependiendo de sus características. Pero el ánimo era uno solo: el de aceptación del cambio y cómo obtener lo mejor de las nuevas circunstancias. Esto fue producto de un riguroso estudio de las tendencias individuales y sociales a lo largo de milenios, y la certeza de que nada estaba rígidamente escrito de antemano. Por lo tanto, dependía solamente de cada uno el cómo actuar frente a los eventos diarios, por lo que se impuso un estilo social de reto y adquisición del carácter guerrero de las personas.

V.- Disposición al trabajo en equipo.

Esta es una habilidad que se aprende con la práctica. En el programa trabajamos actividades en equipo para la solución de problemas. Los retos propuestos se superan cuando el participante emplea sus habilidades de negociación, apertura, toma de decisiones y comunicación. De esta forma, más que hablar o tomar un curso sobre trabajo en equipo, lo que hacemos es aprender en la práctica. Igual que en todos los tópicos de trabajo, en éste mezclamos un poco de sabiduría de nuestros grandes antepasados para comparar cual era su estilo e importancia de su trabajo en equipo, y cómo es que nosotros lo enfocamos.

VI.- Afianzamiento o evaluación de sus valores personales.

Todos tenemos valores. Pero cada uno tiene los propios y si éstos no coinciden con los de los demás, nos creamos la ilusión de que los valores que no son nuestros, son contrapuestos e irreconciliables, por que los confundimos con nuestras ideas acerca del mundo. De hecho, los valores nacen del concepto del mundo que cada uno tenemos. Esto es lo que explica que no hagamos efectivos “nuestros” valores y a la primer oportunidad los dejemos de lado. Porque en el terreno de lo real, los valores se desvanecen con una facilidad que para la mayoría es inexplicable. Pero si nos damos cuenta de que nuestro concepto del mundo no es una creación nuestra, sino que nos fue impuesta desde el momento mismo de nuestro nacimiento, entonces el enfoque cambia. Pero ¿Habrá acaso un grupo de valores personales en los cuales podamos coincidir? Si esos valores son realmente simples, profundos y mínimos, creemos que la posibilidad de que la mayoría los comparta es muy grande. Proponemos tres valores fundamentales: 1) Amistad con lo supremo; 2) Tener paz con el mundo y; 3) No perder el tiempo.

VII.- Alineación con los valores institucionales.

La propuesta de Sendero Tolteca es que los participantes adopten un conjunto de valores altamente efectivo que les permita reordenar su vida, a la vez que le deja espacio para que puedan incorporar otros valores, como pueden ser los de la organización en la cual colaboran, o los que el participante decida libremente incorporar. Entre los valores más estimados por los toltecas, y que pensamos cualquier organización o persona sabrá apreciar, están los siguientes: Sentido de urgencia (¡Aquí y ahora!). La vida es una guerra florida (Shochiyaoyotl) en un campo de oportunidades. Nada es gratis, todo es por merecimiento (Masewalistli). Hacer lo bueno, lo correcto (In cualli, in yectli). Predicar con el ejemplo, etc.

VIII.- Importancia individual y social del desarrollo humano.

El desarrollo de la potencialidad del individuo es un reto personal, pero también un proyecto social. A nivel individual, cada quien es responsable ante sí mismo de las consecuencias de sus actos. Hacer o no hacer, tienen un impacto en la energía que cada uno poseemos, y nadie más que nosotros decidimos que hacer con ella. Sin embargo, es la sociedad y sus instituciones la que ofrece condiciones generales que alientan o desalientan las actitudes que favorecen la superación del individuo. En una sociedad consciente, donde los dirigentes y líderes sociales se dan cuenta de que contar con personas íntegras, conscientes de su responsabilidad, tienden a ser sociedades más fuertes y mejor preparadas para afrontar los retos interno y externos, las instiduciones se ponen al servicio de este fin supremo. El Programa de desarrollo Humano del Sendero Tolteca ayuda a las instituciones en el proceso de formación de individuos más plenos, que respondan mejor ante las demandas de trabajo.

IX.- Carencia de formación en la instrucción formal.

Un hecho reconocido es que en los programas oficiales se adolece de un adecuado programa de formación y desarrollo personal de los alumnos. Su formación consiste la mayoría de las veces, en la adquisición irreflexiva de información, pero no hay un esquema de orientación que ayude a los alumnos a encontrar “un rostro y un corazón verdaderos”. Se cuenta con ideas de formación de la persona de acuerdo a los patrones e ideas de la “civilización occidental” que consisten en atender “al cuerpo y a la mente”, lo cual no está mal, pero es limitado. En el mejor de los casos, incluso se trata de “templar el espíritu”, pero aún esto sigue siendo limitado. En comparación, el modelo tolteca de desarrollo humano aborda otros aspectos que culturalmente no estamos acostumbrados a considerar. Tal es el caso de la vitalidad como entidad capaz de desarrollo; o el profundo aspecto interno identificado con la trascendencia. Sin dejar de considerar todo lo bueno que puede tener aspectos como la apreciación artística, el desarrollo moral e intelectual, así como las actividades deportivas que se dan en las escuelas de niveles básicos, en una época como la actual se requiere, además de eso, que los niños y jóvenes desarrollen aspectos como el análisis de sus sueños, aprender a concentrarse y meditar, aprender técnicas y métodos de higiene, así como la práctica de ejercicios energéticos.

X.- Ayudar a asimilar y re significar el episodio más traumático de la historia nacional.

Asimilar, comprender y reinterpretar los hechos de la historia de nuestra nación permite otorgarles un nuevo significado que supera la falsa idea de que nuestros antepasados fueron “conquistados” por seiscientos europeos; que aquellos eran politeístas, sanguinarios y primitivos sacrificadores de sus semejantes; que su única grandeza fue que lograron crear un vastísimo “imperio”, y que les encantaba hacer enormes construcciones piramidales. Esta parcial, falsa y estrecha concepción de nuestros antepasados lleva una enorme carga negativa de significados que son interpretados por la mayoría de las personas en un trauma de identidad, así como una sensación de inferioridad frente a todo lo que parezca ser de “los conquistadores”. Mirar la historia patria desde sus orígenes hace 7 u 8 mil años, cambia por completo la perspectiva. Aprender el sistema matemático y calendárico de nuestros antepasados, nos ubica dentro de los grandes aportes intelectuales de la humanidad. Saber que las construcciones de edificios y la planeación de las ciudades se hacían en base a una orientación astronómica nos ubica junto a las grandes culturas que desarrollaron y aplicaron sus conocimientos científicos. En fin, mirar a las antiguas sociedades de México como lo que realmente eran, es decir, compuestas de seres humanos, con sus virtudes y sus errores, nos llevar a aceptarnos como seres únicos en el planeta y a integrarnos de igual a igual en el concierto de las naciones.

XI.- La continuidad en el trabajo.

Este planteamiento no estaría completo si no se complementara con una propuesta de continuidad en el trabajo una vez concluido el programa y sus actividades. Es normal que al terminar esta primera fase, el participante se pregunte ¿y ahora qué? En el sentido de que se ha abierto algo en él y siente la necesidad de continuar el proceso de crecimiento que ha iniciado. La experiencia indica que un grupo que ha participado en un proceso de crecimiento llega a crear fuertes lazos de amistad y empatía. Igualmente, hemos comprobado que el trabajo en grupo complementa perfectamente el trabajo individual. Por este motivo, es que en el programa de Sendero Tolteca se tiene previsto crear grupos de seguimiento en los cuales se facilitará la continuidad de su trabajo de desarrollo. Estos grupos o calpulis, como se acostumbra nombrarlos, se proponen como una manera organizada, autónoma y autosuficiente de emprender en grupo el propio crecimiento personal.